Me despierto a media noche. Mi entrepierna está bañada de deseo. A media luz estiro el elástico de mi pijama y echo una mirada a mi pubis. Mis vellos están adornados de pequeñas gotas como el rocío matutino cubre las flores. Miro a los lados, mi hermana duerme profundamente en su cama, junto a la mía, y sin quitarle la vista de encima bajo mis pantalones de suave algodón casi hasta mis rodillas. Mis manos ya saben a donde dirigirse. El índice de la izquierda choca contra mi clítoris y casi no puedo ahogar un quejido. Mi dedo medio derecho pasea entre mis labios ya empapados. El vaivén de mi índice me lleva después de casi cuatro minutos al preludio del orgasmo, ese momento en que te palpita el cuerpo entero y las vibraciones crecen a lo largo dentro de mi. Mi otro dedo coquetea con la entrada de mi vagina, y casi introduzco la primer falange. Sigo con dos dedos sin vacilar, hasta los nudillos, y después movimientos en círculo. Mi dedo aún se pasea de arriba a abajo por mis pequeños labios. Mi dedo medio casi se introduce al pasar mojado por mi vestíbulo y mi mano derecha se mueve en círculos contra aquel sensible capullo que es el clítoris. En un arranque de osadía miro de nuevo a mi hermana, dándome la espalda y en profundo soñar. Retiro de mis piernas completamente el pantalón, bajo del cual no uso nada, y abro mucho las piernas. Humedezco con un poco de saliva la punta de mi dedo, aquel que antes se paseaba entre los labios, y lo froto por toda mi vulva, revolviendo mi saliva con mis jugos. Cierro los ojos, pienso en chicos desnudos e introduzco mi dedo hasta la mitad. Suspiro hondo, como si se me saliera el aire. Me toma un instante reconocer la sensación que me provoca, pero al mover un poco el dedo me doy cuenta de que me duele, y me duele mucho. Reacciono sacando completamente el dedo y apretando ambas manos contra aquella zona. El dolor no tarda en desaparecer, aunque no completamente, y a pesar de que mi curiosidad fue saciada no fue así con mi calor, de manera que humedeciendo aún más mi dedo lo coloco de nuevo en la entrada de mi rosado canal. Sólo me toma una gota de valor y cuando me doy cuenta está de nuevo adentro. Solo que esta vez completamente, y la sensación de dolor me parece ahora menos insoportable y, gradualmente, placentera. Comienzo un movimiento rotatorio dentro de mí. La sensación es indescriptible. Solo puedo acertar a respirar entrecortadamente, y siento mis mejillas y mis orejas calientes y rojas. Pronto, mi otra mano se mueve hacia el punto de encuentro de mis labios y el clítoris sale al encuentro con mis dedos. Ya no tardará mucho, pienso, y mis manos en completa armonía se mueven con frenesí, acelerando el compás de su ritmo. Aprieto los dientes, mirando hacia abajo solo puedo ver un remolino de vellos agitados por un ejército de dedos que sin pausa siguen afanosos su tarea. Mi abdomen se tensa y me arqueo hacia adelante un instante, en posición fetal. Es la aproximación de mi orgasmo, pero esta vez no es igual que siempre. Mis dedos empapados, las gotas que caen sobre mis sábanas, el movimiento acelerado de mis caderas, todo aunado a un fin que no se hace esperar. Exploto, un remolino me envuelve y un grito sordo se me escapa; luego otro, y mi cuerpo entero es un tornado que se agita inevitablemente llenándome de un vértigo delicioso. Ah...ah... Mi cabeza se agita de un lado a otro y mi espalda se arquea ahora hacia atrás, de manera que quedo apoyada en mi cabeza y la punta de mis pies solamente. Un gemido largo - aaaaaah... Ah...ah... - y lentamente mi cuerpo extendiéndose sobre la cama, extasiado, y no quepo en mi de satisfacción. Sin abrir los ojos estiro mi mano y con un klennex me limpio el exceso de néctar. Me pongo el pantalón. De reojo veo a mi hermana aún dormida y me acomodo de nuevo bajo las sábanas. Me siento feliz y en pocos minutos duermo dulcemente....
Pues sí, claro que existe. Lo único que ocurre es que hoy en día sólo se tiene en la cabeza las palabras de sexo coital, sexo oral e, incluso algunos, sexo anal. Pero eso no es todo.El petting es el sexo sin penetración. Esto no significa que nos desnudemos y dejemos nuestro miembro fálico por ahí colgando, y que por arte de magia obtengamos placer. Practicar el petting implica estimularse sexualmente a través de caricias, abrazos, besos y también, por qué no, masturbaciones mutuas. Otra idea puede ser, por ejemplo, colocar el pene entre los labios mayores de los genitales de nuestra pareja, de tal forma que deslizándolo a través de ellos, consigamos excitar también el clítoris de ella. Esta técnica puede ayudarnos a los dos a llegar al orgasmo.Por supuesto, si activamos mutuamente nuestras zonas erógenas, seguido después de intensos momentos de sexo oral o masturbación mutua, os prometo, que pasaréis también una tarde de lo más agradable. De hecho, según innumerables encuestas realizadas, en las parejas se quejan, sobre todo ellas, de que el otro miembro, o sea los hombres, apenas les hacen caricias, les dan besos… vamos que “no se lo curran nada, y van a lo que van, y punto”. Pues no. Esos preliminares, esa sensualidad, ese erotismo que debe inundar nuestro nido de pasión y de lujuria. Eso, debe estar, casi siempre, presente. Y digo casi, porque bueno, los “polvos salvajes”, esos que llegas le quitas la coleta del pelo, apenas puedes quitarle el top que lleva encima, y por supuesto ni te planteas quitarle el sujetador… pues también vienen bien de vez en cuando.En definitiva, hay muchas maneras de llegar al orgasmo en una relación sexual sin tener que recurrir al coito. Además para los que aún son vírgenes les ofrece una vía para ir conociendo su cuerpo y el del otro, así como el contacto sexual entre ambos. ¿Qué? ¿ Os animáis a probarlo?
Mi querido y fiel seguidor WHO, he leido el libro,he visto la pelicula y si !!!... creo que mi vida es algo parecida, jajaja En tu honor te dejo esta parte de mi post dedicada a ti y tus consejos, besos y HAPPY DAY
Ufff, hoy tuve un mal comienzo de día. Bueno os pongo en situación..... Estoy "super enamorada"de una persona desde hace años, toda mi vida seria lo correcto decir, el lo sabe y hemos hablado de ello. El problema es su situación, casado, hijos,etc,etc Hace dos veranos tuvimos un rollete en la playa, por que para colmo veraneamos hasta en el mismo sitio y no se si eso fue bueno o malo... pues desde entonces no hay día, hora, minuto en el que no piense en el.Vivimos no muy lejos el uno del otro. pero aun por la cercanía nos tiramos, semanas y a veces hasta meses sin vernos o cruzarnos por la calle, no nos llamamos por teléfono, ni nada de eso... Simplemente nos limitamos a echar una ligera sonrisa cuando nos vemos. Y esta mañana... fue uno de esos días en los que tuve que echar una de esas sonrisas forzadas. Ahora me tirare unos dias muy mal..... pero bueno como dicen: Es más fácil tocar la luna con un suspiro del alma que besarte Endulzar el agua de los cuatro océanos que acariciarte Viajar en una nube como medio de transporte que tomarte de la mano Contar y hacer sopa de estrellas que amanecer contigo Por eso siempre lo vere como UN AMOR IMPOSIBLE
Con mi ultima pareja estuve viviendo casi dos años, el era un chico genial, muy cariñoso pero en el tema sexo andaba algo verde. Desde un principio dejamos claro que nada de ocultarnos nada y menos en el apartado "sexo". Una de las muchas fantasias de mi chico era la de verme como me masturbaba yo y el me miraba, como si estuviese en una de esas cabinas de pago. Una tarde llegue temprano a casa y mi cuerpo estaba algo alborotado la verdad, jajaja Entonces decidi cumplir una de las fantasias de mi chico. Estaba nerviosa, pero preparada, hacía mucho tiempo que tenía ganas de hacerlo, pero el pudor y la vergüenza me habían frenado, pera tras nuestra última crisis, decidí liberarme de prejuicios y temores, iba a mostrarme con el como realmente me apetecía, cómo el fantaseaba, y pretendía ponerle a 1000. De repente escuché las llaves en la puerta, estaba entrando, así que salí a recibirte, su cara de sorpresa lo dijo todo al verme, y la sonrisa posterior, me hizo ver que te gustaba lo que veía. Yo llevaba puesta una minifalda roja de cuadros, una camisa negra ceñida y ajustada, que marcaba mis pechos, si de algo de mi anatomía estoy orgullosa son de ellos, son generosos, pero sin llegar al exceso, naturales, y por ahora se conservan firmes y en su sitio, tengo debilidad por mis tetas, y se que el también, por eso me encanta cuando con lujuria me las estruja y me las lamen sin contemplación. Siguiendo con mi vestuario, añadi a mi indumentaria de colegiala traviesa, unas coletas. Y como era una escolar guarrilla llevaba unas medias negras cuyo fin con blonda encaje quedaba por debajo de la falda y unos tacones negros. Lo que llevaba debajo de la ropa visible ya lo irías viendo más adelante.
MANU:Guau, me has dejado impresionado, que pasa que has sido una niña mala y vienes a que te de tu merecido... LUZZIA:Jajaja, No, aquí, el malo has sido tu, y te vas a tener que sentar ahí en el sofá y ver todo lo que hago, sin poder hacer nada, hasta que yo te de mi permiso, no soy una niñita sumisa, en este caso soy una niña mandona. MANU:Ummm, por mi encantado, pero no me hagas sufrir demasiado. Lo empujé hasta el sofá con una sonrisa traviesa, abrí mis piernas y me puse sobre el, le abrí los dos primeros botones de la camisa -ponte cómodo le dije- le bese en los labios asomando levemente la lengua en su boca y me retiré. Instintivamente sus manos fueron a para a mi culo. Inmediatamente le amonesté por el gesto. LUZZIA:La manos fueras tu no tocas hasta que yo lo ordene. Me levanté, me di la vuelta y puse la música en mi MP3, la elegida fue:"Beatiful Liar" de Beyonce y ShakiraEmpecé a bailar,
moviendo mis caderas, tocándome, agachándome, levantando mi falda, dejándote ver por unos breves segundos lo que había ahí debajo. Mi striptease comenzó desabrochándome los botones de la camisa y dejando a la vista un bonito corpiño negro semitransparente, mis pechos se movían acompasados por mi baile, y la falda empezaba ya a darme calor, me desprendí de ella con sensualidad, quedándome con el corpiño y unas braguitas brasileñas transparente y negra, que dejaba al descubierto gran parte de mis nalgas y que por delante, debido a su transparencia, delataba que mi coño estaba depiladito como a el le gustaba, solamente había dejado un pequeño triangulito de vello sobre él. Las medias y los tacones seguían en su sitio, y creo que iba a ser lo único que no me iba a quitar esa noche. Me fui hacia el, me senté encima suya apoyándome y levantándome de encima de su polla, se había desabrochado los pantalones y bajo sus boxers, pude notar, como su polla no me había defraudado y estaba ya gorda y preparada, una humedad en tu ropa interior me hizo ver que ya estaba hasta mojada, pero no, todavía era muy pronto, antes de que me la pudiera meter le iba a hacer sufrir más y yo a disfrutar mucho más. MANU:Estás buenísima y me estás poniendo cachondísmo, ¿me dejas que te toque ya?. LUZZIA:No, quiero que veas como juego yo solita primero – dije con la sonrisa más obscena que pude poner. Mientras tanto seguía contonoeándome sobre el, sobre su polla, y paseando mi escote por su cara, mi coño está ya bastante húmedo, y no se si lo notaba. Así sentada empiezo a desabrocharme el corpiño, y dejar mis pechos al descubierto, ummm estában ya erectos, empiezo a tocármelos y acariciarmelos, a pasar los deditos sobre los pezones y se los ofrezco para que los chupe, umm no lo puedo resistir, me encanta como lo hace, se me pusieron aun más duros, como unos garbancitos. Pero mi coño está ya demasiado caliente , noto, como me quema y me pide a gritos que le preste atención, así, que me levanto y me voy a la otra esquina del sofá, de debajo de un cojín saco los juguetitos que tenía escondidos, su cara delata sorpresa y entusiasmo, procede a ponerse cómodo de verdad, se desprende de toda la ropa que llevaba aun puesta, sin apartar ni un momento tu mirada de mi, y se prepara para disfrutar del espectáculo. Yo recuesto mi cabeza sobre uno de los brazos del sofá y un cojín, abro mis piernas y tomo mi vibrador morado, no es muy grande, pero tiene la forma adecuada para alcanzar el punto G, lo pongo en funcionamiento, y lo introduzco por mis braguitas, empiezo a acariciarme el clítoris, ahhhmmm , dios que gusto, es un vibración suave pero constante, a mi me gusta pasarlo por todo mi chochito, no sólo por el clítoris y así empiezo a hacerlo. Al mismo tiempo , mis caderas de mueve , buscando la mejor posición, mis manos y mis caderas, saben como acompasarse para que mi chochito sienta mas intensamente todo. Las braguitas ya me sobran, así que me las quito rapidamente, no quiero dejar de tocarme. El me miraba fijamente, cuando me quité las bragas vi como miraba con delectación mi coño depilado, totalmente expuesto para el, brillante por todos los jugos que estaba soltando. El vibrador se movía solo, ser resbalaba, y yo gemía y me relamía, yo te miro, pero otras veces cierro los ojos para concentrarme en mi placer, estoy disfrutando mucho, pero aun no quiero que llegue el orgasmo, hoy no soy impaciente como otras veces, hoy quiero disfrutar de mi coño, ummm, me encanta mi coño, y me gustaría pensar que a el también. Las veces que lo miraba le veía concentrado observándome, con una erección de caballo, y tocándose suavemente, sabía que no se iba a masturbar hasta el final, porque en realidad, lo que más deseaba en ese momento es poder meterla en ese coño brillante y humedo que veía en primer plano. Decidí acariciarme también con mis manos, moje mis dedos en el coño y me los chupe, lo reconozco, me encanta como sabe mi chochito, y el lamerme los dedos con mi sabor hace que me ponga aun más cachonda. Dios!!! estoy superexcitada, ahora lo quiero todo, así que introduje mi vibrador del punto g en la vagina, y saqué mi otro juguetito, el "conejito", un conejito con unas orejitas de silicona, que con la vibración se meneaban y hacía estragos sobre mi clítoris. Así, con un vibrador en la vagina, y la orejas del conejito vibrando sobre mi clítoris, empecé a jadear como una posesa, me estremecía, era un placer increíble, y entonces empezaron a llegar un orgasmo tras otros, mis caderas se contorsionaban, mi cuerpo vibraba, y yo no paraba de gritar y de gemir. En un instante en que abrí los ojos lo vi, se había puesto a mi lado, de pie y estaba mirándome alucinado, viéndome como disfrutaba y deseoso que poder seguir siendo el que me proporcionara los orgasmos. Después de unos minutos decidí finalizar, agotada de tanto placer continuo, saque el vibrador de mi vagina, pare al "conejito" y me puse de rodillas sobre el sofa, te bese, y me dijiste: MANU:Me encanto ver como te corres, en ese momento eres la mujer más sexy del mundo, pero mi polla, está muy mal, necesita unos primeros auxilios ya o va reventar de un momento a otro. LUZZIA:No te preocupes ahora le toca a ella, anda tumbate. A estas alturas yo estoy ya sin zapatos, con la medias a medio caer, así que termino por quitarmelas, lo único que queda de la colegiala traviesa del comienzo era la felpa o diadema roja con el lacito, que inexplicablemente había resistido los cimbreos de mi cuerpo, y seguía aun en mi pelo. Con el tumbado y un apéndice apuntando al techo procedo a sentarme a horcajadas sobre el, muy despacio, acerque mi vagina a tu glande, y el primer contacto de su polla con la humedad y calor de mi coño, le supo a gloria, emitio un suspiro-gemido, que me animó a proseguir mi descenso, pero lentamente, para que su polla se deslizará y fuese saboreando ese calorcito y fricción que mi coño estaba empezando a darle. Volvio a gemir, sonriente entre gemidos y arqueo levemente la espalda, había llegado el momento que llevaba toda la noche esperando, así que empecé a cabalgarle, primero más lentamente y después subiendo el ritmo. A mi me encanta notar su polla, está dura como las piedras, y firme, cada embestida de ella que yo provocaba, me hacía estremecer, la llevaba hasta el fondo, así notaba la enormidad de su polla en toda su dimensión, y a la vez hacía rozar mi clítoris con tu pubis, provocando un doble placer en mi persona. Yo ya venía muy excitada de mis orgasmos anteriores, con lo cual mis jadeos fueron aumentando, mi cabalgar sobre el cada vez tenía mas ritmo y notaba que mi nuevo orgasmo estaba cerca, el no paraba de gemir, y de emitir sonidos y aaahhhs por tu boca... Su excitación era muy grande, así que imaginaba que su orgasmo tampoco iba a tardar en llegar y que si estaba tardando más era porque quería que yo me corriera con el, así que me dejé llevar y finalmente explotó un gran orgasmo dentro de mi, bestial y alucinante, mis gritos debieron oirse en las viviendas colindantes, pero me daba igual, o si acaso, me excitaba aun más... Seguí montándote mientras disfrutaba de mi maravilloso orgasmo y entonces noté como el, tensando todos y cada uno de tus músculos alcanzaba el suyo, gemio lanzando unos cuantos oh oh. Me encanta ver su rostro cuando se corre. El esta bañado en sudor,pegajoso como me gusta y yo francamente agotada, me separo de el y noto como su semen resbalaba desde mi vagina hacia mis piernas y mi culo; Aahh, estaba tan exahusta.... Me abracé a el, el me beso. No hubo más palabras, quedamos dormidos rendidos el uno abrazado al otro.
Bueno seguire con alguna de las posturas que a mi me gusta realizar cuando tengo tiempo,jejejeje Espero que las probeis y me conteis que tal.....
LA POSESION: Las piernas se entrelazan en esta postura sensual y placentera, donde la mujer permanece acostada y con las piernas abiertas esperando que su compañero la penetre sentado y tomándola de los hombros para regular el movimiento. El pene entra y sale desviando su movimiento hacia abajo, ya que la altura del vientre de la mujer queda levemente más arriba que la del hombre.
EL VOYERISMO: El término proviene del francés VOYEUR (mirón) y define la búsqueda de excitación sexual mediante la observación, en general a escondidas, de personas desnudas, en vías de estarlo o que están practicando el acto sexual, y hace de esta práctica algo excluyente, ineludible o imprescindible para el goce. Tendría yo 16 años, y no lo olvidaré jamás. Desde la ventana de mi cuarto al estar situado más alto, veía perfectamente las ventanas de mis vecinos del piso de abajo. A este piso quería yo llegar... Vivía en él un matrimonio de unos 50 años con dos hijos, por aquellos entonces, de 24 y 22 años. Estos chicos eran guapísimos, la atención de barrio. La historia comienza a eso de las 8 de la mañana, recuerdo que era en el mes de julio, casi a finales, yo ya estaba de vacaciones pero mis padres trabajaban y acababan de marcharse. Mis vecinos volvían a esa hora de alguna discoteca (supongo), y venían bastante borrachos, porque armaban muchísimo ruido, tanto que me desperté. Me asomé por la ventana con muchísimo sueño y vi encendidas las luces de su habitaciones. Desde donde estaba, con las luces apagadas, se podían ver completamente las dos habitaciones. Las ventanas estaban abiertas y las cortinas recogidas. Primero entró en su cuarto Javier, el de 24 años. Se tambaleaba bastante. Al principio me hizo gracia - menuda borrachera y pensé... voy a ver que hace. Al momento empezó a desabrochar su camisa, torpemente, hasta dejar su torso completamente desnudo. Lo había visto mil veces en bañador, pero el hecho de estar viéndolo sin que él lo supiera me gustaba. Se desabrochó los zapatos y se los quitó. En ese momento se levanto de la cama y se fue hacia la puerta. Pensé que iba a apagar la luz, pero no, cerró la puerta, se dio la vuelta y se quitó los pantalones. Me dio de pronto un escalofrío enorme y un sentimiento de culpa. Quizás no debería estar mirando, pero no podía dejar de hacerlo. Llevaba unos splis blancos muy ajustados que insinuaban un bulto. A mí me pareció enorme, claro que por aquellos entonces, era la primera vez que yo veía algo así, nunca antes había espiado a los vecinos. El sueño había desaparecido por completo. Su cuerpo era toda una escultura griega en proporciones. Se dio la vuelta y retiró las sábanas de la cama hacia atrás. Estaba de espaldas a mí, mirando hacia la puerta, de pronto metió una mano por cada lado del slip y se lo bajó. En ese momento estaba viendo a mi vecino, uno de los tíos más guapos del barrio, agachado con el culo al aire. Por la entre pierna se le veían perfectamente los testículos y un ano muy peludo. Me sobresalté muchísimo. Se incorporó y se giró. Tenía un pene muy grueso. Se tumbó en la cama de forma que yo no podía verle la cara, pero veía de sus hombros para abajo. En ese momento, Raul, su hermano pequeño, que era muy guapo, entro en su habitación. Iba con una toalla amarilla a la cintura y estaba completamente mojado. Seguramente del calor que traía (y de la borrachera), se había dado una ducha. Me puse nerviosísima. Javier, estaba en una habitación completamente desnudo y su hermano en la de al lado con solo una toalla. No sabía que hacer, no debía mirar, pero no podía dejar de hacerlo. La respiración se me aceleró muchísimo. Sabía que no podían verme, pero lo que estaba haciendo no era correcto. Ahora viene lo mejor. Yo ya estaba bastante excitada con el panorama, mis ojos iban de una ventana a la otra a la velocidad del rayo, cada vez sentía que me excitaba más. De pronto Javier empezó a tocarse el pene. Me entró un calor tremendo y busqué debajo de mis bragas. Era la primera vez que me tocaba observando a alguien. Vi como el pene iba creciendo y creciendo hasta que se convirtió en una enorme polla que apuntaba hacia donde yo estaba. Raul se quedó también desnudo y empezó a secarse. Puesto de espaldas a la ventana se agachó para secarse. No tenía tanto pelo como su hermano, y se veía claramente el ano. Sus testículos eran bastante más gordos, como dos puños. No sabía por qué pero cada vez me frotaba con más fuerza bajo las bragas. Estaba toda húmeda viendo aquello a 5 o 6 metros de mí. Javier se masturbaba con fiereza, parecía que se la quisiera sacar de entre las piernas, se retorcía en la cama y yo estaba a punto de explotar. Se echaba la piel del pene hacia atrás dejando ver un capullo rojo como una amapola. Raul se giró y entonces vi el pene más grande que he visto en mi vida (que son unos cuantos). Debía medir unos 19 cm hacia abajo. Raul era delgado y musculoso, y con aquello que le colgaba pensé que estaba viendo la cosa más hermosa del universo. Me quedé perpleja. Estaba de pie, junto a la ventana. Se metió en la cama y apagó la luz. Yo tenía los ojos como platos, y una extraña sensación de calor y excitación. La respiración muy acelerada. Javier seguía masturbándose y yo le acompañaba haciendo círculos entre los labios de mi vagina. De pronto Javier se puso tenso, se masturbaba con mucha rapidez, paró un momento y mientras se apretaba fuerte el pene con la mano, un enorme chorro de semen salió disparado hacia su cara. Era la primera vez que veía eyacular a un hombre. El semen le manchaba todo el pecho. Cogió una servilleta de papel y se limpió. Acto seguido apagó la luz. Yo me tumbé en la cama y me quedé mirando al techo de mi habitación. Me tocaba bajo las bragas y recordaba todo lo que había visto. Era increíble!!!. Me quedé dormida, con una sensación extraña, tenía mucho calor por dentro y la respiración no se me relajaba. A la tarde siguiente, serían las 5 de la tarde Javier y Raul llegaron a la piscina denuestro edificio. Al verlos se me puso la cara de todos los colores. Ninguno de los dos sabía nada. Allí estaban, frente a mí. Yo sentía una vergüenza tremenda. Me levanté corriendo para meterme en el agua. Me vinieron a la cabeza miles de imágenes, y me gustaba. Una sonrisa se me debió dibujar en la cara porque una amiga me preguntó que de que me reía, (si tu supieras pensé). No podía quitarme de la mente a Raul. Iba pasando la tarde cuando me llegó un pensamiento. Si la noche de antes había visto aquello, quizás este espectáculo ocurriría más noches, quizás todas, así que decidí comprobarlo. Esa noche, con la emoción de quien espera a los reyes magos, corrí a mi cuarto después de la cena. Cuando me asomé a la ventana, (tras las cortinas y con las luces apagadas), vi que ya estaban vestidos, dándose unos últimos retoques, (colonias y demás), y volvieron a salir. Yo no quería quedarme dormida, así que me dispuse a leer un libro en mi cama. Al rato mis padres se acostaron. Serían las tres de la madrugada cuando escuché ruido en el piso de abajo, así que apagué la luz del flexo y me asomé a la ventana. Estaba nerviosísima. Javier entró en su habitación y cerró la puerta. Yo empecé a sentir escalofríos por todo el cuerpo. Se desnudó completamente, igual que el día anterior, se tumbó en la cama y apagó la luz. Era noche de luna llena, y a pesar de tener las luces apagadas podía ver a Javier durmiendo desnudo sobre la cama. Ehhhh!!!!, ¿Que estaba pasando?. Fue muy rápido y no tuve tiempo de recrearme. Me extrañó no ver a Raul, y esperé durante casi 15 minutos. Ya pensaba que no llegaría, que se habría ido a dormir a casa de algún amigo o que llegaría más tarde cuando de pronto se encendió la luz y entró en su habitación, pero no venía solo. Le acompañaba una chica a la que no había visto nunca. Parecía 3 o 4 años mayor. Seguro que no era del barrio, allí nos conocíamos todos. Aquello si que era nuevo "Relaciones sexuales", pero ahora iba a tener la oportunidad de verlo, desde muy cerca. Es como si yo también estuviese en esa habitación, pero invisible. Comenzaron a besarse y a tocarse, y a mi me empezaba a entrar mucho calor. El le desabrochó la blusa y se la quitó. Sacó sus pechos, bastante grandes, con unos pezones puntiagudos, y comenzó a lamérselos. Ella miraba hacia el techo y gemía. Yo podía oírles. Ella hizo lo mismo con él. Después se agachó y empezó a soltarle el cinturón. Le bajó los pantalones y dejó aquel enorme bulto sobre los slips al descubierto. Ambas nos quedamos mirando el bulto que le marcaba el pene. Vi en su cara un toque de sorpresa. Le bajó los slips y se quedó alucinada al ver aquello. A mi se me dibujó una sonrisa enorme. Es que os prometo que aquel pene no era normal. Mientras ella empezaba a jugar con él pene de Raul, yo empecé a buscar bajo mis bragas. Veía como aquello iba creciendo y creciendo, lentamente, poco a poco, cada vez más grande. Yo tenía ya la vagina húmeda como si me hubiera bañado. Intentó metérselo en la boca, pero no llegaba ni a la mitad. Era gorda y larga. La estuvo lamiendo como una piuleta durante mucho rato. Se metía un testículo en la boca, a duras penas. El la levantó, la desnudó por completo y se tumbó en la cama. Era una chica muy bonita, morena, con un pubis perfectamente recortado.Con él tumbado en la cama, boca arriba, ella se puso a cuatro patas sobre él, de forma que yo veía completamente abierto su culo, (y lo que no es su culo). Me cuesta reconocer que me gustó ver a aquella chica desnuda, con todo al aire. Podía ver como uno de los dedos de Raul se desplazaba entre los labios vaginales de su amiga, cada vez más húmeda. Yo me tocaba igual que hacía él con ella. Al rato cambió la posición y él se puso ahora encima. Mi vecino empezó a pasarle la lengua entre las piernas mientras yo soñaba que aquella chica era yo. Así estuvieron un buen rato. En un momento dado ella se bajó y le masturbó con las manos y con la boca hasta que él explotó de placer, llenándole la cara de semen. Jugaron con sus sexos durante horas, pero no hubo penetración. Aquella noche yo tuve mi primer orgasmo, y mi segundo y mi tercero como mirona. Se apagó la luz. Me volvía tumbar en la cama mientras pensaba en todo lo que había visto. Aunque fueron un par de horas, se que fue la noche que mejor he dormido en toda mi vida. Por la mañana decidí no contar jamás lo que había visto a nadie. Las escenas como os podéis imaginar se repitieron muchísimas noches aquel verano. Me he masturbado infinidad de veces viendo como mis vecinos lo hacían, solos o con otras chicas. He deseado el pene de Raul miles y miles de veces, incluso con las parejas que he tenido. En invierno, las ventanas estaban siempre cerradas, y me pasaba los años esperando que llegara el calor del verano. Así fue durante 5 o 6 años más. Finalmente mis vecinos se mudaron de ciudad por motivos del trabajo de su padre y jamás he vuelto a saber de ellos. Una pena. Así fue como ocurrió, y como veis, es cosa para no olvidar.
No tengo muy claro lo que quiero contar… Ni tan siquiera si lo quiero contar… Además de tener una extraña sensación de no querer saberlo… Como si en mi interior estuvieran ya escritas esas palabras, y mi mente se cerrara en una oscuridad predeterminada… Para que algunos sentimientos encerrados no vean la luz…